Diario de viaje (II) - Sur I
La ciudad -dicen- es la que tiene más bares por habitante, y son muchos habitantes.
La ciudad -veo- está circunvalada por una anillo viario que a veces -no siempre- la separa de esa naturaleza descomunal que estalla en tierra roja, selva verde y montes cayendo a pico en los que no se ve una roca, bajo un cielo que -como en todo el sur- duele en los ojos de tan limpio y transparente.
Cada tanto, bidones de metal camuflados accidentalmente de óxido y abolladuras, interrumpen el caos del tráfico con el caos alternativo de un control militar.
Cada tanto, puestos ambulantes anunciados en simples pizarras con trazos gruesos de tiza ofrecen fruta casi salvaje, muebles de madera, árboles maduros cargados de racimos, flores que todavía brillan con la humedad de la sombra de donde fueron arrancadas.
La ciudad -veo- está circunvalada por una anillo viario que a veces -no siempre- la separa de esa naturaleza descomunal que estalla en tierra roja, selva verde y montes cayendo a pico en los que no se ve una roca, bajo un cielo que -como en todo el sur- duele en los ojos de tan limpio y transparente.
Cada tanto, bidones de metal camuflados accidentalmente de óxido y abolladuras, interrumpen el caos del tráfico con el caos alternativo de un control militar.
Cada tanto, puestos ambulantes anunciados en simples pizarras con trazos gruesos de tiza ofrecen fruta casi salvaje, muebles de madera, árboles maduros cargados de racimos, flores que todavía brillan con la humedad de la sombra de donde fueron arrancadas.
En el lado urbano del anillo viario, se acumulan caóticamente edificios, almacenes, comercios impensables, casas paupérrimas de colores millonarios, y -lo más frecuente- moteles y talleres de reparación de neumáticos.
En el Sur el asfalto revienta ruedas y el amor revienta las costuras; ambos buscan sin pudor rincones donde repararse, entre luces de colores y promesas de desayuno regalado, ofertas de tres por dos, ráfagas inclementes de sol y diluvios instantáneos de 10 minutos.
En el Sur, la vida no hace concesiones.

