domingo, febrero 13, 2005

Diario de viaje (II) - Sur I

La ciudad -dicen- es la que tiene más bares por habitante, y son muchos habitantes.

La ciudad -veo- está circunvalada por una anillo viario que a veces -no siempre- la separa de esa naturaleza descomunal que estalla en tierra roja, selva verde y montes cayendo a pico en los que no se ve una roca, bajo un cielo que -como en todo el sur- duele en los ojos de tan limpio y transparente.

Cada tanto, bidones de metal camuflados accidentalmente de óxido y abolladuras, interrumpen el caos del tráfico con el caos alternativo de un control militar.

Cada tanto, puestos ambulantes anunciados en simples pizarras con trazos gruesos de tiza ofrecen fruta casi salvaje, muebles de madera, árboles maduros cargados de racimos, flores que todavía brillan con la humedad de la sombra de donde fueron arrancadas.

En el lado urbano del anillo viario, se acumulan caóticamente edificios, almacenes, comercios impensables, casas paupérrimas de colores millonarios, y -lo más frecuente- moteles y talleres de reparación de neumáticos.

En el Sur el asfalto revienta ruedas y el amor revienta las costuras; ambos buscan sin pudor rincones donde repararse, entre luces de colores y promesas de desayuno regalado, ofertas de tres por dos, ráfagas inclementes de sol y diluvios instantáneos de 10 minutos.

En el Sur, la vida no hace concesiones.

jueves, febrero 03, 2005

Diario de viaje ( I ) - Check in

El azar del check-in empareja sin piedad a los que -como yo- viajamos solos.

Propuesta deportiva: intentar anticiparse al azar en la cola, adivinando quién será él o ella.

Conducta antideportiva: elegirla a ella, tan guapa, habitualmente vestida de negro, con esa expresión de nomeestoyanticipandoalazarenelcheckin tan habitual en l@s que viajamos sol@s.

Resultados de la jornada: Polaca de las que se persigna cuando el avión carretea antes del despegue; chico posiblemente_gay_camiseta_de_acapulco que insiste en averiguar mi procedencia mirándome el libro de reojo; hombre de negocios nervioso que censura sin disimulo mi ipod por motivos que sólo él sabrá; dos vuelos -madrugada- sin emparejamiento posible (avión semivacío); caballero de procedencia incierta con lenguaje tendiente al esperanto que había ocupado mi sitio y se disculpa.

Vuelta a casa. 12 horas de vuelo. Shirley. Vestida de negro.

Un Coup de dés jamais n'abolira le hasard... S.Mallarmé.

Anonymous

A la vista está que el anonymousmato es algo generalizado, aceptable, permisible e incluso -a veces- apetecible; mi único pero es...

Se supone que debería identificar a cada anonymous por su seguramente personal e intransferible estilo ?

Glurps... (seguro que alguien se ofende después de leer esto). Quién me manda ser tan bloggermente incorrecto ?